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Día Internacional de la Mujer, el chiste en México
Sunday | 5:31 PM | 0 comments
Domingo ocho de Marzo del dos mil quince, día internacional de la mujer por algún motivo histórico que seguramente involucra alguna matanza de mujeres, porque por lo general solamente se celebra algo cuando esto conlleva una muerte sangrienta e injusta. Ahora díganme, ¿Quién se toma en serio twitter? ¡NADIE! Sin embargo, esa plataforma social es un gran espejo de lo que la sociedad mexicana quiere pretender que es: un vertedero (a falta de huevos de mi parte por llamarlo "mierdero") de ideas, imágenes, chistes y gente que a costa (siempre) del anonimato, explota sus más grandes frustraciones logrando sobrevivir un día más en la mediocridad de la que seguramente su vida está repleta. Ahora bien, también te encuentras con gente normal* que lo usa como medio para exponer problemas diarios de su ciudad o simplemente para entretenerse. Cada quién la usa como quiere porque también es un estandarte de la preciosa ilusión que es la libertad de expresión** mientras no te metas obviamente con las ideas y vidas de los otros porque seguramente te van a denunciar o a exponer ante sus seguidores y es aquí que entra esa idea de que, efectivamente, la libertad de expresión no existe, mucho menos en internet.¿Por qué saco a colación eso? Ah, pues porque me vengo a quejar de algo que leí y venga a reclamar mi derecho a ser y exponer mi desacuerdo con lo que los demás dicen, ¿por qué? porque chinga tu madre. Hoy es el día internacional de la mujer, es decir, hoy se supone que se debe aparentar que se respeta a esa contra parte milenaria de los que dirigen el mundo (jajajajajajajaja no) que es la mujer. Me tocó ver dos tuits, en específico me quejaré de esos dos: uno de Durden, uno de los escritores de El Pulso de la República, un canal de noticias en youtube y el otro de una cuenta por demás estúpida pero que tiene la gracia de darme risa por su humor soez y bastante absurdo. En ambos tuits se critica a la mujer con sobre peso y yo, como soy una mujer con sobrepeso, pensaran ustedes, me debo sentir aún más atacada y sí, así es. Me siento profundamente ofendida no por el hecho de que peso más de lo que debo, sino porque no se tiene ni siquiera el respeto de la hipocresía para disimular un poco el hecho de que contando que vives en México, un país de gordos, no hay la cultura del respeto. Respeto, que palabra tan extraña debe ser esta para algunos, la base de toda relación que enriquece a una sociedad en desarrollo debería ser esta, pero no. Acá en México nos encanta estarnos burlando y dejando en evidencia a todo mundo, yo lo he hecho, a mi me encanta burlarme de la desgracia ajena, soy asidua también a criticar gente, a menospreciar a los salvadoreños o peruanos, incluso a otras mujeres gordas, yo también he caído en eso, y a mi también me lo han hecho, en este país no hay nadie exento de tales cosas, quién diga lo contrario es un mentiroso y además pendejo y además hipócrita. ¿Entonces de qué me quejo? De eso, precisamente, que desde hace unos días estoy más delicada de lo normal con respecto a mi apariencia y a mi individualidad, que honestamente hoy me cayó bien gordo leer eso. Yo tengo una teoría sobre ese tipo de hombres, los que rechazan mujeres con sobrepeso: pienso que tienen la verga chiquita, como tú Carlos. Pienso que debe aterrarles como se les vería esa pendejada entrando y saliendo de un buen par de nalgas grandes, o sea, pequeñita, pequeñita, cómo su cerebro. Eso pienso y estoy segura. Porque en mi vida solamente ha habido un hombre y déjenme decirles que la tenía grande y además le importaba un carajo salir con una mujer gorda, al contrario. Y esa misma seguridad sí, se la daba su pene grande. Y la seguridad de los humanos viene precisamente del tamaño de sus miembros más preciados: el pene, los senos y las nalgas. Todo es acerca de la apariencia y de ahí vienen también las inseguridades. Yo soy una mujer insegura, pienso que nadie me ama porque no merezco que nadie me ame ... Wednesday | 5:35 PM | 0 comments
El dos mil trece y el dos mil catorce para mi fueron el preámbulo para el dos mil quince. Aprendí más de mi en esos dos años que en toda mi vida. Sé de lo que soy capaz y hasta donde puedo llegar. Hice cosas buenas y malas, me torcí el camino de nuevo porque así soy yo, la primera que no quiere verme feliz o tal vez la que más me conoce y sabe que por ahí no es el asunto. No me prometo nada, más que seguir sobreviviendo, intentándolo, haciéndolo. Un paso tras otro siempre, sólo por hoy que así se me construye a mi la vida.
estoy en medio del caos que es ahora mi vida, un caos silencioso que brilla con la fuerza de todas las estrellas de la galaxia y me ciega, me deja callada y de rodillas frente a lo enorme que es el mundo cuando te das cuenta que has salido de debajo del agua y que respiras. que estás vivo. te lo dice el frío, te lo dice el ansia, las ganas, la mordedura en la punta de la nariz al viento helado de la noche estrellada. resanas paredes, las llenas de blancos, las tienes a medio hacer y no se trata de terminar más rápido sino mejor, de saber que este es un proyecto no para uno o dos semanas sino toda la vida. y te mueres de miedo, porque es inmenso y estás solo y desnudo bajo la indiferencia de todos los cielos que te pertenecen y que esperan que comiences a cantar, a llenarlos de tu voz, de tus gritos, de tu vida; son tuyos, te pertenecen, te perteneces y cuando la euforia llega al límite, te dejas caer aún más y ya no caes en escombros... la gran tormenta empieza. y esa tormenta eres tú.
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